Testimonio de Maria Jose Real
Majo, contanos ¿cómo empezaste tu emprendimiento? ¿Cómo estabas antes de empezar, a nivel personal y laboral?
A nivel personal, estábamos mal económicamente. Cuando empecé estábamos haciendo la casa, y estábamos muy metidos en cuentas por ese tema, entonces pensé en arrancar a vender pan casero para ayudar a mi familia. Justo en esa semana pasaron Juani y Marcelo, me explicaron como era el proyecto y me dijeron que pasara el sábado por la capilla, que me iban a explicar como funcionaba Mujeres 2000. En el transcurso de la semana, ahorré 4 pesos y salí a vender panes. Ese día vendí 10 pesos, al otro día vendí 20 y así fui sumando, hasta que llegó el sábado. Fui y les dije a los chicos que les agradecía, pero ya había arrancado bien con mi negocio y no los necesitaba.
¿Cuándo te decidiste a participar de Mujeres 2000?
Al tiempito se me dio por hacer prepizzas, para vender en los negocios. Ahí sí, fui y hablé con los chicos porque me faltaban muchas herramientas: los moldes, los tubos de gas y la mercadería. Los chicos me dieron 300 pesos para empezar y empecé a vender prepizzas en los negocios. Y bueno, arranqué y me fue super bien. No pensaba que me iba a ir tan bien, ¡vendí hasta 100 prepizzas por día! Apenas las terminaba de amasar tenía que salir a recorrer los negocios porque tenía muchísima demanda. Fue en esa época que salí en la revista del diario La Nación.
¿Cómo continuó tu emprendimiento?
Justo ahí mi marido se quedó sin trabajo, y empezamos a vender pan casero, entonces volví a pedir un préstamo y amasamos. Y bueno, compramos máquinas, hicimos un horno nuevo, compramos una amasadora, una churrera, una freidora, todo eso. Después bajó un poco la venta y mi marido empezó a trabajar con la moto. Ahí paramos un poco, hicimos un paréntesis y paramos.
Entonces, ¿cómo llegaste hasta este momento?
Ahora volví de vuelta porque mi hijo me propuso. Yo estaba trabajando en casa de familia, pero tuve una bebé, y la tenía que dejar con mi hija y era todo un tema. Mi hijo me dijo: “bueno mamá, yo te hago el local, porque tengo una plata ahorrada, y vos fijate si los chicos te pueden dar un préstamo para comprar la mercadería”.
Así arrancamos, con tres cosas de cada producto. Fuimos a comprar al mayorista y nos daba vergüenza con mi hijo, porque decíamos “mirá todo lo que llevan los demás y nosotros tan poco” (risas), pero bueno, era lo que había.
Y bueno, fue creciendo cada día más, ahora si Dios quiere me voy a comprar un freezer nuevo para ver si puedo vender carne. Al principio eran sólo cosas de kiosco y algunas de almacén. Ahora ya tengo verduras, fiambres, vinos, y gracias a Dios las ventas son buenísimas, no me puedo quejar. A veces reniego porque están aumentando las cosas un montón, y me da vergüenza cobrarle más a la gente, y decirles que las cosas aumentan, te juro.
¿Cuánto hace que estás con este negocio?
Ya son 4 meses. El otro día estaba sacando una cuenta, y en 10 días de venta hice $6.150. De gastos eran $5.000. Así que estamos chochos. Al principio nosotros no pensábamos tocar un peso de acá, pero como mi marido se independizó, hasta que arranque del todo, todo sale de acá. Esa no era nuestra idea al principio, pero más allá de eso, todo muy bien, recontra bien. Así que no me puedo quejar, estoy súper contenta.
Gracias Majo.











