Testimonio de Claudia Callero
Claudia Beatriz Callero- Integrante del Grupo N’1 del Barrio San Lorenzo. Primer crédito
¿En qué situación estabas cuando conociste el proyecto?
Estaba trabajando pero medio estancada, porque siempre trabajaba y la misma plata que sacaba la seguía invirtiendo. Pero al no tener capital para comprar las materias primas para trabajar, me resultaba muy difícil trabajar.
Vos ya estabas trabajando con un emprendimiento
Claro, yo hago depilación, manicuría, belleza de pies y lo que es maquillaje. Lo que me resultaba muy difícil era conseguir los insumos porque tenés que tener un capital para poder comprar. Mientras capital tenés, más caras te salen las cosas. Lo que yo siempre tengo que tener sí o sí como algo básico es la cera para depilar. Para poder comprar 10 kilos de cera tengo que conseguir 200 pesos, y esos 200 pesos son más de 20 chicas que tengo que depilar. Me costaba en el tema de atenderlas. Si yo tengo 4 kilos de cera tengo que depilar a una chica y a la siguiente tengo que darle turno dentro de dos horas porque tengo que volver a reciclar esa cera para volver a utilizarla. Porque no tenía más cera. Ahora eso no me pasa porque tengo 20 kilos de cera más lo que tengo guardado que son unos 13 o 14 kilos sin usar. Y puedo atender a más de una al mismo tiempo. Tenía las máquinas, tenía mis cosas, pero no tenía plata para poder comprar y trabajar, entonces el préstamo me benefició muchísimo.
¿Cómo conociste Mujeres 2000?
Por los carteles. Aparte pasaron unas chicas por acá. La que pasó fue Martina, dando volantitos y me contó.
¿Qué te llamó la atención?
La palabra "microemprendedora".
Entonces fuiste sin saber nada
Fui a ver lo que pasaba. Nada más.
¿Cómo fue tu experiencia? Porque tu espera fue larga…
Sí, mi espera fue larga. Fui una de las primeras que le aprobaron el crédito. Creo que a los 15 días ya lo tenía, pero se tenía que formar el grupo. Y llegó un momento que me cansé, me cansé, me cansé… y Quique era el que me aguantaba. Yo decía que ese era el último sábado que venía y Quique me seguía alentando: "No, esperá que la semana que viene ya sale la siguiente, tené paciencia".
Fue el primer grupo que se armó. Yo llegué a Mujeres 2000 el 18 de junio, el día que abrieron. Y el préstamo nos lo dieron en octubre.
¿Qué logro podés destacar de tu emprendimiento?
Trabajo más tranquila, tengo productos para trabajar, tengo todo lo que es la materia prima y eso es lo que genera trabajo. Al yo no poder tener la cera preparada, o no tener cremas, o tener que salir a comprar alcohol porque no tenés; todo eso te impide trabajar. Ese fue uno de los temas importantes. Ahora tengo todo.
¿Qué podés destacar como dificultad o lo que te cuesta?
Tengo que tener mi espacio para trabajar. No me alcanza un préstamo de 500 pesos o de 800 para poder llegar a hacer mi local. Yo tengo mi casa, tengo todos los productos para trabajar, tengo dos camillas, pero no tengo el lugar. Necesito el espacio físico. Tengo dividida mi cocina para poder trabajar. La parte incómoda es estar cocinando y depilando una chica. Que se sienta el olor del churrasco y vos estés depilando es algo muy incómodo. O que estén tomando mate mis hijas acá, charlando, y vos tenés que estar depilando en la misma habitación. Lo ideal sería poder construir otro cuarto, que tengo el techo, el piso pero no las paredes.
¿Cómo estás ahora con tu emprendimiento?
Estoy mejor en el sentido que tengo trabajo, puedo generar más plata y puedo generar más trabajo al tener productos para trabajar. Eso es lo básico. Eso fue lo que mejoró en mi emprendimiento. El próximo paso sería mi lugarcito. No me sirve salir a trabajar, a una depiladora le pagan 30 o 40 pesos por día por trabajar de 8 a 10 horas, o 12. Yo 20 pesos los hago en una hora. Para llegar a esto yo tuve que hacer cursos, tuve que estudiar, tuve que comprar productos, camillas y sigo capacitándome. El lunes empiezo peinados, y ahora puedo hacer un combo de peinado y maquillaje a 70 pesos. Y las chicas lo pagan. En cambio, yo para ir a una peluquería y pedir que te dejen usar una silla, y yo no poder peinarla, se me complica.
¿En qué aspectos pensás que te ayuda el grupo?
Me ayuda en el apoyo. Por ejemplo yo veo a las chicas con muchas dificultades para mejorar, y ellas exponen cuales son las dificultades. A mi me sirve para también no cometer esos errores o tratar de contar mi experiencia para que ellas tomen en cuenta lo que les sirve. Ese es el apoyo moral del grupo. Encima tenemos un grupo bárbaro.
Más allá del grupo, ¿en qué otra cosa te ha ayudado el programa?
El programa me ayudó a organizarme. Porque yo tenía mi vida despelotada. Yo sabía que si trabajaba hacía 20 pesos, pero no sabía que era lo que gastaba en los productos, no sabía cuanto ganaba y cuanto tenía que separar para poder comprar la cera, las cremas. Eso es lo que me ayuda, a organizarme.
¿Recomendarías la experiencia?
Sí. La recomiendo. La recomiendo porque no es sólo un préstamo que a mi me dieron en particular, sino que en mi experiencia personal es lo que te digo: yo avancé en muchas cosas porque estoy organizada semana a semana, estoy viendo que hago, que gasto, que no tengo. Antes veía que tenía plata y me iba a comprar algo pero no lo que necesitaba. Quizás comparaba la mitad de las cosas que necesitaba y la otra no. Llegaba acá con que me gasté todo lo que tenía y no tenía alcohol. Otro tema es que ahora estoy comprando al por mayor. Esas cosas me ayudaron mucho.
¿Qué consejos le darías a una mujer que está empezando?
Exprimir al grupo totalmente y a las coordinadoras. Ustedes nos ayudan con la parte de organización y ver donde comprás mejor. Al conversar y poder comparar nuestra experiencia, de ahí es de donde sacamos fruto.
¿Y más allá del programa?
A mi me sirve para mí, para tener mi plata y poder hacer mi vida particular a pesar de que vivo una vida en común con mi grupo familiar. Pero tengo mis cosas, y es un logro personal espectacular. Poder ver como vas avanzando si por ejemplo hoy tenés una crema y la vendiste y pudiste comprar una crema y un poquito más, y al otro día vendiste dos cremas, y después tenés ya tres para vender. Eso te llena de vida, porque mi idea no es sentarme todos los días frente a la televisión y ponerme a mirar la novela de la tarde. Es hacer algo para mejorar. Yo ya tengo 39 años y más allá de ser madre no quiero hacer siempre lo mismo, quiero ir mejorando de a poquito y creo que para todas mejora.
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